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Gestión de las emociones: cómo dirigirlas a nuestro favor

Gestión de las emociones: cómo dirigirlas a nuestro favor

Si nos ponemos a pensar, todos podemos recordar una situación en la que no hemos sido capaces de controlar nuestras emociones, viviendo situaciones de ansiedad o de miedo extremo. Incluso esto nos ha podido ocurrir con una sensación de extrema alegría que no hemos sabido dominar y nos ha generado situaciones Algo comprometidas. ¿Te has preguntado alguna vez por qué hay gente que puede hablar en público con total tranquilidad mientras que otra persona es incapaz? Aquel que se enfrenta con éxito a una situación aparentemente complicada sabe gestionar sus emociones, dominándolas y no dejándose llevar por ellas. Es posible que tanto el que se enfrenta a una presentación con éxito como el que lo hace con miedo sientan nerviosismo. La diferencia es que uno es capaz de interpretar ese nerviosismo como algo positivo, mientras que el otro lo hace como algo negativo, transformándolo en miedo y generando un posible fracaso. Cuando somos capaces de gestionar nuestras emociones, nuestras posibilidades, tanto personales como profesionales, crecen rápidamente. Por tanto, es fundamental calibrar cómo respondemos ante ciertas situaciones.

¿Qué dice la ciencia sobre las emociones?
Hay muchas teorías sobre el tema. Mientras que algunos psicólogos opinan que podemos tener el control total de nuestras emociones, otros piensan que es algo imposible. “Yo no produzco los pensamientos que quiero y cuando quiero. Más bien el pensamiento me desborda y se impone a mí cuando él quiere, irrumpe”, decía el filósofo Friedrich Nietzsche. Precisamente, el control de pensamientos y emociones es uno de los principales retos de la ciencia que estudia el cerebro humano. La teoría más reciente es que existen cuatro tipos de emociones básicas, que han ido evolucionando hacia el resto de emociones. Son la ira, el miedo, la alegría y la tristeza. La película infantil “Del Revés” hablaba de estas cuatro emociones y de la interacción entre ellas. Salvando que es una película de dibujos destinada a los niños, en muchas escuelas de psicología ha sido utilizada para hablar del estudio de las emociones. Pero, ¿cómo funcionan las emociones? La amígdala es la parte del cerebro encargada de producirlas de forma automática. Esto es lo que provoca que sea tan difícil controlarlas. Según estudios, el hemisferio derecho es el que gestiona las emociones. Frente a él estaría el izquierdo, el de la razón, el analítico, que es el que nos ayuda a resolver los conflictos y a enfrentarnos a situaciones de tensión. Por tanto, aunque tu cuerpo es el que reacciona, tú puedes elegir cómo gestionar la energía producida.

¿Cómo podemos gestionar nuestras emociones?
Para empezar, hay que tener claro que para controlar nuestras emociones, el control de nuestro cerebro debe recaer en el hemisferio izquierdo. Por tanto, lo más importante a tener en cuenta es que las emociones tienen que ser comprendidas, nunca ignoradas. Para conseguir entenderlas y así canalizarlas en tu bien, ten en cuenta lo siguiente:

1- Identifica qué es lo que sientes. Tienes que ponerle nombre, “cada emoción tenen unpapel de mensajera” nos decía la coach Helena López-Casares en su entrevisa para Womenalia. Hay veces que no somos capaces de explicar lo que nos sucede y no somos conscientes hasta que identificamos qué es. Por ejemplo, cuando decimos que nos sentimos infelices, podemos estar tristes, enfadados o avergonzados. Hay que identificar exactamente qué es lo que nos pasa.

2- Una vez que tenemos identificado qué nos pasa, tenemos que reflexionar sobre cómo podemos mejorar. Esto origina que traslademos nuestros pensamientos al hemisferio izquierdo, que como hemos dicho es el analítico. De esta forma controlaremos mucho más.

3- Cuando surja un conflicto tienes que intentar pararte un momento y anotar cuál es el detonante que te ha llevado a sentirte así. Al cabo de las semanas, tendrás identificados todos los orígenes de la sensación y podrás analizarlos.

4- Además de anotar los detonantes, es recomendable escribir un diario de emociones. Reflejar sobre el papel cómo te has sentido ante determinadas situaciones puede ayudar a que conozcas mejor tus sentimientos.

5- Utiliza las técnicas de relajación cuando estás dentro de un conflicto, son muy valiosas si estás familiarizado con ellas. Empieza a meditar y realizar técnicas de relajación, como el mindfulness y la atención plena te serán grandes aliadas.

Aunque estos dos consejos puedan resultarte algo extraños, está comprobado que funcionan:

6- Toma algo dulce. Diversos estudios han demostrado que cuando intentamos mantener el control se consume una gran cantidad de glucosa. Por ello, tómate un refresco o algún alimento con alto contenido en azúcar.

7- Mírate a un espejo. ¿No te ha pasado nunca que si después de una discusión o un momento intenso de estrés te miras a un espejo te sientes más relajado? Varios estudios han demostrado que si nos vemos a nosotros mismos reflejados, podemos observarnos desde una perspectiva mucho más objetiva. Eso nos ayudará a que nos separemos de nuestra emocionalidad.

Controlar las emociones no es algo sencillo, pero puedes empezar con estos pequeños consejos y verás que poco a poco vas siendo mucho más capaz de canalizarlas y reconducirlas. ¡A por ello!

 

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